IGIV

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INTRODUCCIÓN:

La inmunoglobulina intravenosa, conocida como IGIV, es un componente de la sangre que contiene anticuerpos (o inmunoglobulina, abreviada Ig). Los anticuerpos son creados por el sistema inmune y, normalmente, su función es la adhesión e inactivación de las partículas dañinas e infecciosas como bacterias o virus. Las inmunoglobulinas se extraen a partir de la sangre de miles de donantes sanos y se separan de los otros componentes de la sangre como glóbulos rojos, glóbulos blancos, plaquetas, etc. El uso más común de la IGIV es el tratamiento de la deficiencia inmunitaria o enfermedades autoinmunes (aquellas en las que las defensas atacan al propio cuerpo del paciente y, en términos más generales, se refiere a aquellas condiciones en las cuales hay una repuesta inmune inadecuada que genera una inflamación perjudicial).

En el tratamiento de una deficiencia inmunitaria, la IGIV puede sustituir a las defensas de una persona cuando no funcionan bien. En el tratamiento de enfermedades autoinmunes y estados inflamatorios, no se conoce el mecanismo de acción exacto de la IVIg aunque, probablemente, sirve para eliminar anticuerpos dañinos (por ejemplo que los anticuerpos de los donantes ataquen a los anticuerpos perjudiciales generados por el propio sistema inmune del propio paciente.) En cierta medida, algunas formas de epilepsia, especialmente los espasmos infantiles, provocan una inflamación inadecuada cuando el paciente padece una mala inmunorregulación. En parte, esto explica porqué funcionan las terapias hormonales (la prenisolina y ACTH que inhiben el sistema inmunitario) pueden ser eficaces en el tratamiento de los espasmos infantiles. No obstante, es probable que dichas terapias tengan mecanismos de acción fuera del alcance de la inmunología y la regulación inmunitaria.

No hay estudios clínicos definitivos sobre el uso de la IGIV en el tratamiento de los espasmos infantiles pero hay numerosos informes médicos acerca de su éxito. Sin embargo, estos informes se han realizado sin el debido control médico (e.j. tratamientos con placebo, “cegamiento” de los investigadores). No está claro si esos pacientes que han mejorado después del tratamiento lo han hecho como respuesta a la IGIV, a otros tratamientos administrados simultáneamente o a una resolución espontanea de los espasmos infantiles. Generalmente la IGIV se prescribe cuando los tratamientos tradicionales no funcionan adecuadamente. Por tanto, no se puede dar una recomendación sobre este tratamiento debido a la falta de datos convincentes que apoyen el uso de la IGIV para el tratamiento de los espasmos infantiles. Asimismo sería recomendable evaluar cuidosamente los riesgos, beneficios y gastos (aproximadamente de $3,000 a $5000 por cada dosis para un infante) de cada paciente.

DOSIS:

No hay un consenso o una recomendación clara con respecto a la dosis apropiada, pero lo normal sería que oscilara entre 0.4 a 2.0 gramos/kg/ciclo, administrado entre 1 y 5 veces al día. En aquellos casos en los que sea eficaz, deben observarse las respuestas al tratamiento durante 1 a 3 semanas después de la primera dosis y repetir cuando sea necesario para mantener la respuesta a dicho tratamiento.

EFECTOS SECUNDARIOS/ PRECAUCIONES:

Como el propio nombre sugiere, la IgIV se administra por vía intravenosa. La primera vez que se suministre la IGIV, debe realizarse bajo estricta supervisión médica para monitorizar los posibles efectos secundarios y reacciones adversas. En muchos casos, tras una dosis inicial bien tolerada, es posible que las siguientes dosis se administren en la casa del paciente con la supervisión de una enfermera. Las reacciones adversas incluyen anafilaxis (una reacción alérgica grave), daño renal (fallo renal agudo), meningitis aséptica (dolor de cabeza severo, rigidez cervical, hipersensibilidad a la luz y al ruido, náuseas, vómitos) enfermedad del suero, fiebre o sarpullido grave y, en raros casos, la IGIV se ha asociado a coágulos sanguíneos y ataques al corazón. Las reacciones adversas tienden a ser más frecuentes en aquellos pacientes que tienen algún tipo de deficiencia en una clase de anticuerpos denominada IgA. La frecuencia de algunas reacciones podría reducirse con el uso de formulaciones de IgIV bajas en IgA. Generalmente, de 30 a 60 minutos antes de administrar la dosis, se suele “premedicar” a los pacientes con acetominofén (Tylenol®), difenhidramina (Benadryl®) y/o esteroides intravenosos para reducir la probabilidad de la aparición de estas reacciones inmunológicas o inflamatorias.

Se toman las debidas precauciones en la elaboración de la IGIV, pero no deja de ser un producto sanguíneo por lo que conlleva un pequeñísimo riesgo de contagios por enfermedades de transmisión hemática tales como hepatitis C, VIH, etc.

La vacunaciones no deben administrarse durante o en el transcurso de unas semanas a lo largo del tratamiento con IGIV porque el tratamiento podría afectar a la normal producción de los anticuerpos necesarios para que las vacunas funcionen bien. Para más información, visite nuestra página web de vacunas.


Descargo de Responsabilidad:

Este medicamento solo puede administrarse bajo la supervisión directa de un médico.

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